Doblando tentáculos

Ya no hay revolución. No hay gritos en la calle. No hay reuniones, ni diálogo real. Hay crítica, eso sí. La crítica no se ha desvanecido, solo ha mudado. Sigue existiendo, pero se pierde en un océano de palabras. Sigue existiendo, pero su estela es esquiva, o se capea. Sigue existiendo, pero es débil, lejana, tenue. Tan débil, tan lejana y tan tenue que ya nadie la cree una amenaza, y quizá no lo sea.

La conciencia tranquila

¿De dónde surge el orden social? ¿Del bienestar o del control de los estados? Tradicionalmente, la respuesta fue la segunda: jamás la primera. Hasta después de la guerra de nuestros abuelos —primero, la jodida para los de aquí; después, la jodida para los de fuera—, entonces nos hicieron creer que sí, que el orden, la paz y el bienestar era tarea estatal. Pero no duró mucho; y ahora, a fuerza de golpes, nadie…

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